martes, mayo 16, 2006
Entre el campo y la ciudad
El domingo pasado, en el suplemento dominical de El Pais, EP(S), Juan Cueto publicó "El tercer paisaje". En él habla, entre otras cosas, de cómo la narrativa moderna española se ha olvidado (o quizá nunca lo ha notado) de tratar entre sus temas a aquel paisaje de "carreteras", aquel limbo que está entre ciudad y ciudad. Pone como ejemplos paradigmáticos de ello a "On the road" de Jack Kerouac e, incluso, al Quijote. Este tipo de escenarios configuran, a su entender, una expresión de vanguardismo literario.Esa idea no deja de ser interesante, trasladándola a nuestro país. La mayor parte de nuestros autores han utilizado ya sea a la ciudad o al campo como escenario de sus historias, pero también carecemos de novelas que se hayan ambientado en este tipo de paisajes y entornos (o al menos no tengo noticias de ellas). Quizá la explicación sea simple. Si tomas tu coche y te lanzas a la aventura de viajar desde, digamos, Tumbes hasta Tacna, lo más probable es que te suceda lo siguiente:
1. Que no te alcance el dinero para la gasolina.
2. Que te quedes varado en medio del desierto con la estación más cercana dios sabe dónde.
3. Que seas asaltado por una banda de delincuentes que te deje calato (en el mejor de los casos) en medio de la carretera.
4. Que te detengas en un "restaurante" de carretera y cojas una diarrea monumental por haber comido su "ceviche especial".
5. Que termines aplastado por un autobús interprovincial al intentar adelantar un coche en una vía de dos carriles.
A pesar de estas inquietantes dificultades, animo a todos aquellos escritores que deseen forjar cátedra en el género del "tercer paisaje" a que salgan de las cómodas y mullidas casitas de sus padres y se aventuren a viajar, aunque puedan terminar despatarrados sobre el asfalto o golpeados y abandonados en una comisaría.
