martes, mayo 31, 2005
LA CASA DEL SOL NACIENTE
Mientras afuera, la gente vive o intenta vivir, el sol aún sigue naciendo sobre el patio trasero de mi casa. Son los últimos días en los que se dejará ver, antes de desaparecer hasta la próxima primavera. Pero, en tanto, ha dejado sentir un poco su calor, colmando la penumbra de las habitaciones vacías, en las que ya no se oyen gritos ni risas. Mientras afuera la gente vive o intenta vivir, acá dentro la existencia toma otros rumbos, más pequeños y menos estridentes. Sin que nadie se de cuenta, salvo para los que habitamos este lugar, la vida pude surgir en un abrir y cerrar de ojos, dándo aún esperanzas de que siempre hay motivos para ser un poquito feliz. En mi casa -la casa del sol naciente- siempre habrá luz porque acá adentro también vivimos o intentamos vivir y, aunque el sol se oculte por las noches, sus paredes tienen el poder de atraparlo y conservarlo dentro, dejándolo libre antes de cada amanecer.
domingo, mayo 08, 2005
Los Muros
Mi habitación luce prácticamente vacía. Una cama, un televisor y mis libros, además de la ropa del armario, constituyen mis únicas posesiones. Hace muchos años, las paredes estaban cubiertas por fotografías, posters y pinturas, pero eso fue en otra casa y en otros tiempos que no son los de ahora, en los que pareciera que día tras día me desprendo de una pieza de mi cubierta exterior, vaciando poco a poco el pequeño espacio que me pertenece. Extrañamente, dentro de mí ocurre un proceso absolutamente inverso. Me lleno de experiencias, lecturas, sensaciones e imágenes que me hacen sentir como una olla de presión a punto de estallar en un sinfín de pedazos, cada uno capaz de fertilizar las mentes y las almas de todos los seres humanos que viven pacíficamente en este mundo. El exterior implosiona en cámara lenta, desmoronándose sobre la anomia y el cinismo que habita entre estos muros vacíos, dejando únicamente al fuego que lo purificará todo.
