viernes, noviembre 25, 2005
Nuestros bien amados congresistas
Esta semana, los ciudadanos de este país despertamos con una noticia a-l-u-c-i-n-a-n-t-e. Los congresistas (así, con minúsculas) decidieron otorgarse un pago por "desinstalación" de sus funciones legislativas que asciende (sumados CTS y bonificaciones) a la suma de 118 mil soles. Esa cantidad, en un país pobre como el Perú, es una cachetada a los millones de compatriotas que ganan un sueldo mínimo o, muchas veces, tan sólo una "propina" que con las justas alcanza para sobrevivir. Ante la presión de los medios y en un aparente acto de "mea culpa" y desprendimiento, decidieron retractarse y eliminar el famoso pago por "desinstalación". Pero todo fue un engaño. Resulta que, por lo bajo, han encontrado la manera de salirse con la suya y cobrar, finalmente, 102 mil soles.¿Estamos condenados los peruanos a sufrir eternamente a esta sarta de langostas de la política? En el fondo, es culpa nuestra porque los elegimos una y otra vez. Y, para colmo, la mayoría de ellos pretende reelegirse. Caraduras.
