domingo, julio 31, 2005
¿Fiestas Patrias?
Debo ser de los pocos peruanos que detestamos las llamadas "Fiestas Patrias". No es por dárnoslas de "antipatriotas" o de "políticamente incorrectos", sino que, simplemente, ejercemos el derecho de alzar nuestra voz ante un acontecimiento marcado por un militarismo anacrónico que solo se puede apreciar aun en los pocos gobiernos totalitarios que existen en el mundo.El desfile militar de cada 29 de julio marca el intento absurdo por parte de nuestros gobernantes de turno de querer "motivar" en los ciudadanos el sentimiento patriótico que ellos mismos no son capaces de fomentar y cultivar con simples labores de buen gobierno. Se cree tontamente que, mediante el desfile de nuestros "gallardos" soldados y sus tanques destartalados , el pueblo peruano va a tener una mayor conciencia de lo que significa amar a este país.
Resulta lamentable que la conciencia nacional no sea más bien fomentada mediante la educación y la inclusión de todos los sectores sociales en la marcha del país , en donde cada uno de los ciudadanos tengamos voz y voto para lograr lo que nunca hemos sido: una nación con intereses comunes y objetivos claros. ¿Eso se pretende lograr con un desfile militar de tres horas de duración?
Lo peor de todo es el ejemplo que se le da a los niños con esta clase de espectáculos. Crecen pensando que el valor ideal de nuestra sociedad es la celebración de la muerte y la elevación de la "ética" militar como paradigma máximo de "peruanidad" en donde la única autoridad respetable es aquella que ejerce su poder mediante las armas y la violencia. Ésta es la "educación" que le brindamos a nuestras futuras generaciónes. Bonito futuro el que nos espera.
Ojalá que, algún día, seamos capaces de celebrar otro tipo de desfiles en los que se festejen la vida y la alegría de existir, como lo hacen los neoyorkinos en el día de acción de gracias o los brasileños en los carnavales de febrero, pero ese es un lujo que sólo se pueden dar las sociedades mínimamente civilizadas. A nosotros, además del ya mencionado desfile militar, sólo nos queda conformarnos con el corso de Wong y sus famélicos carros alegóricos.

