domingo, mayo 08, 2005
Los Muros
Mi habitación luce prácticamente vacía. Una cama, un televisor y mis libros, además de la ropa del armario, constituyen mis únicas posesiones. Hace muchos años, las paredes estaban cubiertas por fotografías, posters y pinturas, pero eso fue en otra casa y en otros tiempos que no son los de ahora, en los que pareciera que día tras día me desprendo de una pieza de mi cubierta exterior, vaciando poco a poco el pequeño espacio que me pertenece. Extrañamente, dentro de mí ocurre un proceso absolutamente inverso. Me lleno de experiencias, lecturas, sensaciones e imágenes que me hacen sentir como una olla de presión a punto de estallar en un sinfín de pedazos, cada uno capaz de fertilizar las mentes y las almas de todos los seres humanos que viven pacíficamente en este mundo. El exterior implosiona en cámara lenta, desmoronándose sobre la anomia y el cinismo que habita entre estos muros vacíos, dejando únicamente al fuego que lo purificará todo.
