martes, abril 05, 2005
Un lugar agradable para vivir...
Siempre me imaginé a mí mismo como una especie de animal migratorio, como las aves y ballenas que viajan entre norte y sur, huyendo del invierno. Y eso mismo me he visto haciéndolo yo: mudándome a cada solsticio, escapando de esta ciudad en donde, por un absurdo del destino, tenemos que soportar un oscuro invierno. Por nuestra ubicación geográfica, Lima debería ser un paraíso tropical, lleno de palmeras, sol radiante y lluvias torrenciales. Pero, gracias a la cordillera de los Andes, tenemos que conformarnos con ser un árido desierto sin lluvias y con el sol permanentemente oculto tras nubes grises.
¿Saben? estoy buscando un lugar bonito para vivir. En realidad no me importa que haga frío o calor, tan solo me basta que brille de vez en cuando el sol y pueda así sonreir. Siento que mi existencia está ligada a ese astro y que todos mis momentos felices han estados marcados por su presencia en mi memoria. Sin él, sé que terminaré apagándome poco a poco, como la vela que se extingue al final de la noche. Por eso, envidio el trabajo de Apolo, o hasta el imprudente destino de Faetón...
¿Saben? estoy buscando un lugar bonito para vivir. En realidad no me importa que haga frío o calor, tan solo me basta que brille de vez en cuando el sol y pueda así sonreir. Siento que mi existencia está ligada a ese astro y que todos mis momentos felices han estados marcados por su presencia en mi memoria. Sin él, sé que terminaré apagándome poco a poco, como la vela que se extingue al final de la noche. Por eso, envidio el trabajo de Apolo, o hasta el imprudente destino de Faetón...
