sábado, febrero 12, 2005
Viernes, de noche
11:58 pm marca el reloj. Sentado ante un plato de comida tibia, escribo estas palabras que se encadenan unas a otras, formando un sentido que descubro letra a letra. Estoy acá, solo, un viernes en la noche, con los párpados hinchados y los pulmones cansados por culpa de los cigarrillos y la computadora. Acabo de regresar de hacer mi shopping semanal: dos libros y una Coca Cola (Balzac y cafeína, quién lo diría). Mis amigos ya no están. El mejor de ellos no responde su móvil (quizá esté haciendo el amor con su esposa) y el otro se encuentra de vacaciones (quizá haciendo el amor por mano propia). No tengo a quien recurrir ni nadie con quien conversar. Abro mi paquete de Luckies y enciendo el último antes de irme a la cama. La habitación se llena de humo. Exhalo una bocanada y pienso en ella y en un abrazo y en una mirada y en cuatro palabras. Whish you were here...
