miércoles, febrero 09, 2005
Un día de furia
Montaigne hablaba de que los humanos podemos ser magnánimos y compasivos con aquellos que nos han hecho daño. Pero para que ello sea posible, es condición necesaria que nuestras víctimas se mostrasen firmes y decididas a hacernos frente, a pesar de saber que están perdidas y derrotadas. Ayer mi jefe desapareció con mi cheque de pago y nadie sabe cuando aparecerá. Dicen que hoy sí me pagan...mmm, me suena a eso de "hoy no se fía, mañana si".
¿Debo ser magnánimo con aquel sujeto? ¿viéndole arrodillado ante mi, temblando de miedo al verme apuntándole con mi pistola, debo perdonarlo? No haré caso a Montaigne. Si el pobre tipo me hace frente y se planta valerosamente ante mi gallarda y furiosa presencia procederé a apretar el gatillo sin compasión alguna. El disparo acertará en medio de sus ojos y sentirá cómo una sensación de frescura invade su cuerpo, liberándolo. Yo guardaré mi pistola de agua y me iré, feliz con mi cheque en la mano y a él le dejaré mojado, arrodillado en el piso. Para que vea que mi cólera no conoce límites.
¿Debo ser magnánimo con aquel sujeto? ¿viéndole arrodillado ante mi, temblando de miedo al verme apuntándole con mi pistola, debo perdonarlo? No haré caso a Montaigne. Si el pobre tipo me hace frente y se planta valerosamente ante mi gallarda y furiosa presencia procederé a apretar el gatillo sin compasión alguna. El disparo acertará en medio de sus ojos y sentirá cómo una sensación de frescura invade su cuerpo, liberándolo. Yo guardaré mi pistola de agua y me iré, feliz con mi cheque en la mano y a él le dejaré mojado, arrodillado en el piso. Para que vea que mi cólera no conoce límites.
